miércoles, 21 de abril de 2010

Interpretación del discurso pedagógico de Jesús. Su vinculación con el tema sobre las Estrategias de Aprendizaje

Jesús es sin duda la figura más importante que jamás haya aparecido en la historia del mundo. Sea como fuere nuestra interpretación, quedará el hecho incontrovertible de que su vida y su muerte, así como las enseñanzas que se le atribuyen han cambiado el curso de la historia más que las de cualquier otro que jamás haya existido.
El Maestro, como también se le llama ha sido la inspiración religiosa de toda la humanidad desde su aparición hasta nuestros días. Ha moldeado los destinos del mundo cultural, espiritual y político colocándole en el primer lugar de importancia mundial. Vale el esfuerzo preguntarse: ¿qué enseño Jesús?; ¿qué alcance tuvo su mensaje?; ¿qué presentó al mundo?; ¿cuáles fueron los fines que él se propuso?
El método de enseñanza de Jesús se caracterizó por el uso frecuente del lenguaje oral a través del recurso de las parábolas con el empleo de imágenes visuales, lo que facilitaba la retención en la memoria de sus oyentes. Jesús dirigió su atención y su discurso a campesinos y pescadores los que se caracterizaban por ser gente sencilla, humilde e incluso inculta, la cual aprendió de memoria y por repetición. El lenguaje oral constituyó, de esta forma, el instrumento fundamental de la estrategia considerada por Jesús, basada en las parábolas, con las cuales se intenta embellecer y presentar las ideas y las enseñanzas en forma atractiva e impresionante. Utilizando un lenguaje ordinario, literal, la información abordada se olvidaría apenas se escuche; pero adornada con la vestimenta parabólica despierta la aten­ción y se aferra a la memoria.
La persistencia de la repetición a través de los siglos es un fenómeno psicológico, efecto de una estrategia de enseñanza. De Gilles (2002), señala la importancia de hacer que la repetición sea algo nuevo, de vincularla con la voluntad y la libertad. Para Kierkegard (citado en De Gilles), la repetición consiste en tratar de actuar, en hacer de la repetición una novedad, que implique una tarea de la libertad (p.202). Jesús ha contado parábolas queriendo legar a sus oyentes el conocimiento que les permita cambiar algo en sus vidas. En la Biblia, las parábolas se presentan como una pregunta a la que se invita a pensar y a responder, sin imposición. Jesús les dijo también: “Cuando viene la luz, ¿acaso es para ponerla dentro de un tiesto debajo de la cama? ¿No es más bien para ponerla sobre el candelero? (Mc 4,21). La dinámica iniciada en el relato de Jesús, culminaría con una respuesta positiva, dadas las características y la forma de plantear las interrogantes.
Jesús tomó de las experiencias de la vida cotidiana los temas de enseñanza, ilustrando su propósito como Maestro. A través de las actividades pedagógicas de Jesús se podrían extraer ejemplos sobre las formas en que se lograría impartir la enseñanza, también inferir como la gente aprende y de cómo las características del contexto intervienen de una u otra forma en la experiencia educativa.
Tal y como lo han señalado Coll y Bolea (1990), cualquier situación educativa se caracteriza por tener una cierta intencionalidad. Lo que significa que, en cualquier situación didáctica, los docentes llevan a cabo una serie de acciones o prácticas con el fin de provocar aprendizajes en todos aquellos que reciben la información o el conocimiento, considerando de ante mano cierta dirección y algún propósito determinado.
Siendo la determinación de objetivos o intenciones educativos de gran importancia, así lo es el planteamiento de las estrategias de aprendizaje, para lo cual, se requiere que éstas sean descritas con claridad al emprender las actividades de aprendizaje, cuya pretensión, al finalizar dicha experiencia, es lograr los objetivos propuestos. En este mismo orden de ideas, se define como estrategia de aprendizaje, a los procedimientos o recursos utilizados por los actores de enseñanza (docentes) para promover aprendizajes significativos (Mayer, 1984; Shuel, 1998; West Farmer y Wolf, 1991, citados en Díaz y Hernández, 1999).
La determinación, descripción y la aplicación de estrategias de aprendizaje tendrá implicaciones en el desarrollo de toda experiencia de aprendizaje. Con relación a este punto Dansereau (1985), señala que los objetivos particulares de cualquier estrategia de aprendizaje pueden consistir en afectar la forma en que se selecciona, adquiere, organiza o integra el nuevo conocimiento, o incluso la modificación del estado afectivo o motivacional del aprendiz, para que éste aprenda con mayor eficacia la nueva información que se le presenta (p. 654).
El fin último de la educación, será entonces, brindarle al ser humano la oportunidad de encontrarse consigo mismo, aún en medio de la polémica entre la experiencia sensible y la razón, como medio de acceso al conocimiento, no obstante, se desenvuelve en este proceso una teoría del sujeto en busca del conocimiento. Y es ésa búsqueda, como lo indicó Savater (2000), “el intento racional por vivir lo más humanamente posible o simplemente vivir mejor” (p.71). A ésa búsqueda del conocimiento es lo que se llamará aprendizaje humano.
En este contexto, toda persona movida por su eterna búsqueda del saber y del conocer las cosas, los objetos, las personas, en fin todo lo que le rodea, se las ingenia para encontrar la manera para tener acceso a esa gama de conocimientos, se interesa por crear y poner en práctica, dependiendo de la necesidad, según sea el caso y de acuerdo a las circunstancias, procedimientos que lo orienten, le faciliten el camino y lo animen en el tránsito hacia la consecución de sus objetivos de aprendizaje.
El hombre crea, entonces, estrategias de aprendizaje que a corto o a largo plazo le permitan concretar sus aspiraciones de obtener más y nuevos conocimientos. A mi modo de ver, las estrategias de aprendizaje son las herramientas perfectas e ideales que una vez llevadas a la práctica, a través de las técnicas (actividades, formas y maneras), permiten el logro del contenido del conocimiento deseado.



REFERENCIAS CONSULTADAS

Coll, C. y Bolea, E. (1990). Las intenciones educativas y los objetivos de la educación: Alternativas y fundamentos psicológicos. Editorial Alianza. Madrid.

Dansereau, D. (1985). “Learning strategy research” en J. W. Segal, S.E. Chipman y R. Graser (eds.), Thinking and learning skills. Vol 1.

De Guilles D. (2002). Diferencia y repetición. Amorrontu editores S.A., Paraguay.

Díaz, F. y Hernández G. (1999). Estrategias docentes para un Aprendizaje Significativo. Segunda Edición. Editorial Mc. Grawhill.

Ricciardi, R y Hurault, B. (1974). Biblia Pastoral. IX edición. Ediciones Paulinas. España.

Savater, F. (2000). Las Preguntas de la vida. Editorial Ariel. Barcelona. España.